Chicote y el cutrerío patrio

todosucio2A Alberto Chicote le ha venido a ver Dios en forma de LaSexta. Aunque su participación en Pesadilla en la Cocina, franquicia del británico Gordom Ramsey, le haya catapultado a los relativos primeros puestos de la audiencia televisiva y le haya homologado de la noche a la mañana como bestia mediática – hasta el punto de que la cadena le encomendó las campanadas de fin de año, ahí es nada en este país adorador de las 12 uvas- Chicote nunca fue una bestia mediática. Bueno, bestia no lo se, pero mediática jamás.

No lo es ni siquiera en base a empecinarse en convertirse en el chef más ridículamente vestido del panorama nacional y, me temo, internacional, gracias a las bobadas naif de Agatha Ruíz de PedroJota. Lo sabemos quienes le vimos estrellarse en Canal Cocina con dichas chaquetillas, el mismo medio donde otros muchos de sus compañeros se defendieron con soltura. Y no frente a los fogones, sino ante las cámaras. Eso sí, lo que Chicote está descubriendo en su periplo televisivo no tiene precio. Para él claro, está. “Esto no lo he visto yo en mi puta vida”, dicho con mucho énfasis y de soslayo al objetivo de la cámara, es una de sus frases preferidas.

Pero esto no va de Chicote, sino del cutrerío de las cocinas patrias. Porque mucho Madrid Fusión, mucho El Bulli y mucha mandanga fina, pero donde la inmensa mayoría de los españoles reponemos fuerzas o damos rienda suelta a la gula es, desgraciadamente, en esa clase de locales infestos que Chicote se encarga, dice LaSexta, de reflotar. Y digo dice porque, como sabrán, algunos, varios o muchos de tales locales han echado el cierre y se han puesto en traspaso no bien Chicote, LaSexta y las empresas de reformas express abandonaron el vecindario. ¡Alguna rentabilidad había que sacarle a que tantos españoles se hayan enterado de que eran unos guarros¡  O, como mínimo, unos totales ineptos para el negocio que se traían entre manos.

Porque si algo podemos y debemos agradecer a Chicote y su mala imitación del programa de Gordom Ramsey es que a los españoles se nos hayan quitado de raíz las ganas de comer fuera. Flaco favor, por cierto, del cocinero y de LaSexta al sector de la hostelería, pero muy bien servicio a la sociedad, que además de preservar su salud intestinal se ahorra unas perras.

Chicote ya tiene en danza su segunda temporada. Les sugiero que oren para que los locales elegidos en esta ocasión sean de los que ustedes frecuentan. Sobre todo para saber qué se cuece en esas cocinas y, llegado el caso, establecer una retirada preventiva a otros establecimientos con fogones menos iluminados. Porque nada como una buena cámara en la cocina de un bar restaurante para que quede al descubierto nuestro ancestral cutrerío patrio. Y como ojos que no ven, corazón que no siente, siempre nos quedará el recurso de satisfacer el hambre y la gula en locales cuya imagen no haya sido  arrasada por Chicote y las cámaras de LaSexta.

Pero, ¿quién dijo que la cocina era eso que nos venden los nuevos gurús de los fogones, los que han sido capaz de catapultar la marca España en el universo de los placeres culinarios? Eso es una cosa. La cocina, la que se practica en la inmensidad de locales que jalonan la geografía española ya sea en forma de restaurante con pretensiones, tasca, casa de comidas con menú del día o cafetería-restaurante, es otra. Precisamente lo que todos nos hemos temido siempre y  el programa de Chicote escenifica ahora en todo su esplendor de cutrerío culinario, empresarial y hasta personal de la restauración española, provocándonos una auténtica pesadilla que nos parapeta en los límites seguros de nuestra propia cocina.

Para comer nada mejor que la propia casa. Porque incluso en último extremo, que los hay sin duda, siempre es mejor tratar con mierda conocida.

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4 Respuestas a “Chicote y el cutrerío patrio

  1. Carmen…que bueno tu análisis sobre este “personaje” de… “pesadilla en la televisión” . Cuando copias es para aportar algo a esa idea…y está claro que ni las chaquetillas, las palabrotas, i los gritos o los gestos sobreactuados a cámara lo son…cariños!!! ana

  2. Jajaja, que al pelo me viene la reflexión. Este fin de semana me ha tocado sumergirme en una de esas de mierda propia, propia de los cerdos que han vendido el piso a un familiar. Imposible imaginar que gente que se supone “normal”, que por la calle al menos lo parecen, puedan vivir enmierdados en una pocilga.

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