La lucha de la luz contra la oscuridad

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La lucha de la luz del Renacimiento contra la oscuridad que todavía pervivía con fuerza en la Baja Edad Media es el argumento sobre el que versa esta película basada en el libro homónimo de Umberto Eco, un lingüista experto en semiótica y comunicólogo de prestigio que ha traspasado con éxito, incluido de ventas, la frontera de la literatura.

La película, protagonizada por un Sean Connery en su mejor momento de madurez, está ambientada en 1327 y refleja de manera fidedigna la labor que emprendieron los monasterios por rescatar los textos de la Antiguedad clásica (Grecia y Roma especialmente) que habían permanecido en las tinieblas con el advenimiento de los bárbaros y el retroceso que ello supuso para las países europeos.

Esta labor de recuperación del saber antiguo, que permanecía depositado en las bibliotecas de algunas abadías, convive sin embargo con la Inquisición y su cruzada contra cualquier posición fuera de la oficialidad de la Iglesia Católica y también con los que, aún sin prácticar el martirio y la hoguera para depurar las esencias de la fe, temen el poder de la luz sobre las tinieblas y tratan de mantener oculto saberes que pueden llevar a la rebelión contra la Iglesia y el poder feudal.

Este es precisamente el nudo de la historia que Umberto Eco desarrolla y que en la película aparece reflejado como una historia detectivesca ambientada en la Edad Media que no se priva de hacer guiños a El Quijote, manteniendo en secreto el lugar dónde se ubica la abadía, e incluso famosos personajes del mundo de la investigación en la ficción, como Sherlock Holmes y su elemental muletilla.

Guillermo de Baskerville es el monje franciscano que adopta el papel de detective y se encarga de desentrañar la muerte de varios monjes en una abadía benedictina que el abad y la Inquisición atribuyen a la acción del maligno cuando, en realidad, se trata de crímenes cometidos por otro monje, Jorge, que pretende ocultar a los ojos del mundo una supuesta obra de Aristóteles -el segundo libro de su Poética- dedicada al humor como instrumento de la verdad. Antes de morir entre las llamas que asolan la biblioteca de la abadía en el epílogo de la película, Jorge explica muy claramente porqué trató de ocultar el libro de Aristóteles incluso por encima de la vida de varios de sus compañeros.

¿Qué es lo peligroso de la risa?”, le pregunta Guillermo. Y Jorge responde: “La risa mata el miedo y sin el miedo no puede haber fe. Porque sin el miedo al Diablo no hay necesidad de Dios.” Y añade Jorge: “La risa es para los sencillos, pero si el docto se ríe de Dios el mundo desembocaría en el caos”. Jorge utilizará la curiosidad por lo prohibido y la sed de saber de sus compañeros en el scriptorium de la abadía para asesinarles con un método propio de una novela de Agatha Christie: envenena el extremo superior derecho de las hojas del libro sabiendo que el que ose leerlo las pasará, como era y es costumbre, humedeciéndose el dedo y llevándoselo a la boca después.

La obra recrea con gran sensación de realidad el entorno del scriptorium, donde los monjes realizaban las copias de los libros antiguos para evitar su pérdida en sucesos como el que ocurre en esta historia y era habitual en aquellos tiempos: un incendio y la imposibilidad de atajar las llamas.

También se ocupa de las luchas que se producían en la Iglesia Católico en aquellos tiempos. En la abadía benedictina donde ocurren los hechos desembarca la Inquisición, que viene con la intención de descubrir al Maligno detrás de los crímenes y pasar por la hoguera a todos aquellos sospechosos de haberse puesto a su servicio. Pero también una delegación papal y una delegación de monjes franciscanos, a la que pertenece el protagonista, que debaten cuestiones de Teología como la tesis de los franciscanos según la cual la Iglesia no tenía que atesorar bienes terrenales sino ser pobre como lo fue Cristo.

Además, la historia recoge la historia de los dulcinistas, herejes perseguidos por la Inquisición que habían luchado contra la Iglesia robándole sus posesiones para dárselas a los ricos e incluso asesinando a los miembros del clero, dos de los cuales resultan quemados por la Inquisición en la abadía benedictina de nuestra película.

Junto a todo el bagaje histórico del que hace acopio la novela de Umberto Eco y la posterior película dirigida por Jean-Jacques Annaud en 1986, el filme también se permite los habituales momentos románticos, como el que protagonizan el ayudante del monje y una muchacha de la aldea acusada de bruja. E incluso un final feliz, con Guillermo huyendo en los límites de lo increíble de una torre en llamas con un montón de libros, sabiduría y luz, entre sus brazos.

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4 Respuestas a “La lucha de la luz contra la oscuridad

  1. Creo que fue Antonio Muñoz Molina el que dijo hace años que había adaptaciones cinematográficas que mejoraban las novelas en las que estaban inspiradas, poniendo como ejemplo El nombre de la rosa. No estoy de acuerdo. Quizás mucha gente prefiera la película porque en la novela se derrocha erudición, siendo una obra que no es de fácil lectura para gente de escasa cultura. Aunque sea una historia de detectives a lo Sherlock Holmes, Umberto Eco es uno de los hombres más cultos de Europa que aprovecha la ficción para reflexionar sobre la Edad Media. Su argumento es que no fue una época tan oscura como muchos quieren hacernos creer. Y para eso, para explicar el conflicto entre güelfos y gibelinos, entre el papa y el emperador, habla de filosofía, de historia, de teología, de política o de diplomacia.
    En mi opinión, una novela imprescindible. Al igual que la película, que es entretenidísima. Y por cierto: todo el mundo debería leer también El péndulo de Focault, una novela en la que Umberto Eco se reía de las historias de sociedades secretas, de falsos templarios, de rosacruces mentirosos,… En general, de los farsantes que pululan alrededor del ocultismo, la astrología y demás cuentos chinos. Una novela publicada en 1988 que seguramente no debió leer Dan Brown cuando publicó su Código da Vinci.

  2. Yo casi que sí que estoy de acuerdo con que la película supera la novela. Hace muchos años de ello, pero recuerdo que la primera vez que vi la película el regusto que me quedó es que se podía ir directamente a ella sin pasar por la novela, que ya había leído y disfrutado, y dejarse atrapar igualmente por la historia y los personajes que la dan vida.

      • Si claro, pero ya sabes que en estos tiempos prima la cultura audiovisual, que es de consumo mucho más rápido y que llega a mucha más gente. En cualquier caso los dos productos me parecen excelentes, cosa que muy pocas veces se puede decir.

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