¿True detective? True truño…

true2Cuánto daño ha hecho Seven en la mente de los guionistas, directores y productores de Hollywood. No es el único caso, por desgracia. Pero ha sido en la serie True Detective donde más me ha repugnado olfatear los efluvios de la, por otra parte, tremenda e imprescindible cinta.

¿Por qué? Pues porque teniendo todos los mimbres necesarios para hacer una grandísima serie, el perfume a podrido de  Seven ha podido con True Detective  hasta convertirla en una obrita menor, donde el inmenso trabajo de sus protagonistas y el acierto en la construcción de la relación entre ambos se ha venido abajo por el peso de una historia de fondo más vista que el rancio TBO, sin pies ni cabeza y resuelta a golpe rápido de claqueta.

¿Seres depravados, asesinatos de púberes, rituales satánicos,  impunidad de las clases dirigentes para vejar y tomar vidas ajenas y todo ello rodeado de mugre por un tubo y paletadas de tenebrosidad y pretendido efectismo? ¿De verdad que a nadie le ocurrió algo mejor, al menos más original, como telón de fondo de la joyita que tenían entre manos con el duelo interpretativo  de Matthew McConaughey y Woody Harrelson?

Se ha dicho que True Detective se parió con una marca de nacimiento: convertirse en una serie de culto. A mí me parece un mal punto de partida, porque es de ahí de dónde surgen las restantes críticas que se le pueden hacer a la serie, como la pretenciosidad filosófica que en ocasiones respira. Aun así,  apuesto a que su creador en el más amplio y excluyente sentido de la palabra, Nic Pizzolatto, lo habría conseguido si hubiera sido capaz de centrarse en la esencia de lo que tenía entre manos, dos grandes actores y una relación cambiante pero siempre difícil, en lugar de chapotear en los pantanos del macabrismo  trasnochado de Seven.

¿Qué cómo habría hecho yo True Detective? Muy fácil: me quedó con sus maravillosos títulos de crédito (estudio Elastic), con su tema de apertura (The Handsome Family) y el resto de la banda musical, me quedo con sus interpretes y la red de relaciones diseñada entre ellos, me quedo con las localizaciones, con su estética, con su tono… Me quedo con todo y dejó a mi singular pareja de detectives deambular por el escenario de la investigación criminal de casos de distinto perfil siempre con una gran cuestión por resolver  en su mochila: quiénes son, como evolucionan ellos y cómo lo hace su relación.

El Barby machote

Todavía no he hablado de la interpretación de Matthew McConaughey. Pero es que aún me cuesta cerrar la boca de la sorpresa que me ha causado la transformación  de este especie de Barby machote en el actor tan respetable que ha dejado al descubierto el vaciado de su musculatura.

Me gusta su interpretación en True Detective, me gusta mucho, y me ha sorprendido positivamente también su pequeño pero lucido papel en El Lobo de Wall Street, aunque no secundo a los que pretenden que se ha comido a Leonardo DiCaprio en tan pocos minutos de tan larga e intensa cinta. Pero no quiero precipitarme. Aún no he visto Dallas Buyers Club y me reservo para ese momento mi juicio sobre lo que todavía tengo la sensación de que podría tratarse de un espejismo.

Por el momento, lo cierto es que la actuación de Matthew McConaughey es uno de los puntos fuertes de la serie de Pizzolatto, hasta el punto de que en el pulso interpretativo que mantiene con un actor de la talla y trayectoria de Woody Harrelson, en ocasiones consigue tumbarle. Aunque en otras tantas parece un tanto sobreactuado.

Frustración

¿True detective?, True truño… tal y como sentencia el título de este artículo puede parecer a algunos un exceso para una serie que se deja ver, y a veces con mucho gusto. Pero cuando nos sentimos ante un material del que podría haber salido un producto memorable y de resultas lo que nos ofrecen es una serie pretenciosilla con un guión inconsistente en cuanto a la trama argumental de fondo, lo que acontece es un estado de frustración.

Las grandes series, como todas las grandes cosas, pueden sufrir algunos baches a lo largo de su trayectoria. Pero al final siempre dejan una sensación de haber estado ante algo redondo, que se completó a sí mismo y culminó con un estado de sana satisfacción. ¿Uno de los monólogos de Rust mientras le da a la botella ante la mirada de ‘y este tío qué va’ de Marty? No, la confesión de una espectadora frustrada ante lo que podía haber sido y no fue.

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2 Respuestas a “¿True detective? True truño…

  1. Carmen, Dallas buyers club por supuesto, pero también Mud y si me apuras Killer Joe y saldrás de dudas completamente.

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